Y es que aunque suena duro, es real. Para mi, como se que para todos vosotros, no son meros animales de compañía, son familia, y daríamos todo lo que fuera para que fuesen eternos.
Compañeros y amigos testigos de nuestras alegrías y consuelo de nuestros días difíciles. En cada mirada, en cada gesto, en cada pequeño detalle, hay una historia de amor puro que merece ser contada.
Esa sensación de abrir un cajón, y ver una preciosa foto de aquel compañero que te marcó tanto, los dos abrazados, esa mirada…. Ese golpecito en el corazón… no tiene precio.
Dejar que os cuente un trocito de mi historia y del porqué decidí que nadie debía quedarse sin una preciosa fotografía con su perro:
Kurro, así se llamaba mi perro. Un perro rescatado en condiciones lamentables y ya mayor, del que tuve que curar no solo sus heridas físicas…las psicológicas eran todavía mucho peores. La conexión que creamos era preciosa, algo único «‘aunque desde pequeña en mi casa siempre ha habido perro.
Una víspera de reyes kurro nos dejó, y yo me quedé con el corazón roto y unas tristes fotografías hechas con el móvil.
Nada que reflejara la realidad de lo que nos unía, de ese precioso vinculo que creamos. Kurro era especial.
Y ahora, que la memoria empieza a fallar, cuando sus recuerdos empiezan a ser cada día más borrosos, daría lo que fuera por tener una foto abrazándolo.
Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.
Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.
Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.